VANNESSA MORALES*

El triunfo del NO en el plebiscito por la paz en Colombia. La fractura al interior de la clase dominante y el aprovechamiento político del cese del conflicto. ¿Cómo sigue el proceso de paz a partir de esta coyuntura?

Colombia Votes On Peace Accord With FARCEl domingo pasado Colombia votó el Referendo por la Paz que pondría fin al conflicto con la guerrilla de las FARC-EP. Los resultados fueron reñidos siendo tan solo un 0.43% los votos los que marcaron la diferencia y que le dieron la victoria al NO frente al SI al acuerdo de paz. Cabe señalar que el comportamiento del electorado en esta jornada no tuvo alteraciones respecto de las últimas elecciones presidenciales, en las que hubo una abstención de casi el 60% frente a un 40% de votantes completamente polarizados.

Los resultados del plebiscito donde salió victorioso el NO, muestra no sólo la fuerte influencia que tiene el ex presidente Uribe en la opinión pública, sino también la visión desfavorable de Santos que reflejaban las últimas encuestas, así como también y especialmente la visión negativa que se tiene de la guerrilla en las ciudades, donde el trabajo ideológico de los medios de comunicación ha sido impecable. Paradójicamente, en las regiones más azotadas por el conflicto, es decir las zonas periféricas como el Cauca, Chocó y Nariño, el SI fue mayoría, mientras que en el centro del país y en las regiones donde es fuerte el uribismo como Medellín, el NO fue la elección de los votantes.

Los resultados del plebiscito donde salió victorioso el NO, muestra no sólo la fuerte influencia que tiene el ex presidente Uribe en la opinión pública, sino también la visión desfavorable de Santos que reflejaban las últimas encuestas, así como también y especialmente la visión negativa que se tiene de la guerrilla en las ciudades, donde el trabajo ideológico de los medios de comunicación ha sido impecable.

Colombia noEl comportamiento del electorado ratifica, por un lado, una tendencia generalizada del mundo hacia la derecha. No sólo los gobiernos de la región viraron de nuevo hacia el neoliberalismo, sino también el ascenso en Europa de partidos con discursos más conservadores frente a los inmigrantes y el referendo que dio paso al Brexit lo confirman. Por otro lado, las condiciones internas del país, es decir la creciente crisis económica, el escándalo de lo que se denominó la ‘’ideología de género’’ y la denominada crisis de liderazgo de Santos, abonaron el camino para que el NO saliera triunfante, y que la figura de liderazgo de Uribe y el ex procurador Ordoñez saliera fortalecida.

El comportamiento del electorado ratifica, por un lado, una tendencia generalizada del mundo hacia la derecha. (…) Por otro lado, las condiciones internas del país, es decir la creciente crisis económica, el escándalo de lo que se denominó la ‘’ideología de género’’ y la denominada crisis de liderazgo de Santos, abonaron el camino para que el NO saliera triunfante, y que la figura de liderazgo de Uribe y el ex procurador Ordoñez saliera fortalecida.

colombia3Con estos resultados, el país queda en un limbo político, ya que en la Habana no se había planteado una agenda para proceder en caso de que ganara el NO. Las próximas semanas serán decisivas en cuanto a cómo proseguir teniendo en cuenta que las FARC-EP y el presidente Santos, han afirmado que siguen teniendo voluntad de paz. Las palabras de Santos una vez conocidos los resultados, dejan al menos una señal positiva frente a la derrota en el plebiscito; el cese bilateral se mantendrá y el día de mañana se buscará un gran Acuerdo Político con todas las fuerzas incluyendo las de oposición, es decir el Centro Democrático en cabeza de Uribe.

De esta situación se pueden inferir varios aspectos que podrían marcar los acontecimientos que se avecinan con relación a los acuerdos de paz. Por un lado, es evidente la fractura al interior de la clase dominante, la cual se originó desde que se hicieran los anuncios de establecer los diálogos de paz. Como es tradición en Colombia, las fracturas al interior de las clases dominantes, suelen ser exacerbadas en las bases, las cuales son alentadas a radicalizarse en sus opiniones. En parte, esto explica por qué una mayoría votó por el NO atendiendo el llamado de Uribe, sin haber leído necesariamente los acuerdos, pero animados por el discurso del Centro Democrático.

[…] es evidente la fractura al interior de la clase dominante, la cual se originó desde que se hicieran los anuncios de establecer los diálogos de paz. Como es tradición en Colombia, las fracturas al interior de las clases dominantes, suelen ser exacerbadas en las bases.

Es evidente que mientras exista esta fractura, el margen de maniobra frente al tema de paz es acotado, y Santos necesita saldar las diferencias con el uribismo si desea seguir adelante con este y cualquier otro proceso, pues aunque quisiera implementarlo por otras vías, se enfrentaría a constantes obstáculos puestos por este sector, el cual ha venido haciendo muestras de poder como se evidenció en el pasado paro camionero. Surge la duda de la posibilidad real de implementar los acuerdos con un sector decidido a sabotearlos, puesto que no se puede implementar ningún acuerdo si las facciones de la clase dominante se encuentran divididas.

Las diferencias del uribismo frente al acuerdo no son de fondo; bien advirtieron los negociadores del Gobierno que no está de por medio ni el Modelo Económico, como tampoco el ‘’Estado de Derecho’’ ¿Qué es entonces lo que está en juego? No se puede prever de qué manera el acuerdo impactaría realmente a la economía rural, en la que el sector uribista tiene mayoritariamente sus intereses, por eso la oposición férrea al acuerdo no tiene únicamente una motivación justicialista. Es claro que cualquier decisión de trasformar las condiciones de producción del campo en términos económicos, políticos y sociales, no es una decisión que Santos pueda imponer, sin llegar previamente a un acuerdo con estos sectores.

Por otra parte, en este plebiscito se jugó la proyección política de estas facciones de cara a las elecciones presidenciales de 2018, donde al parecer el sector uribista tendría mayor fuerza. Es claro que la implementación efectiva de los acuerdos, mejoraría la imagen positiva de Santos y de cualquier candidato presidenciable que surgiera de este proceso. De esta manera, el uribismo no quiere dejar de aparecer en la foto de la paz, en la medida que esto tendría costos políticos para las próximas elecciones, y por eso argumenta que su postura es la de mejorar lo que se acordó, pero no la de estar en contra de la paz.

Por otra parte, en este plebiscito se jugó la proyección política de estas facciones de cara a las elecciones presidenciales de 2018, donde al parecer el sector uribista tendría mayor fuerza. Es claro que la implementación efectiva de los acuerdos, mejoraría la imagen positiva de Santos y de cualquier candidato presidenciable que surgiera de este proceso.

FARC rebel leader Rodrigo Londono, better known by hs nom de guerre Timochenko talks during the closing ceremony of a rebel congress near El Diamante in Yari Plains, ColombiaSon varios los caminos que pueden surgir de esta coyuntura, como por ejemplo una Asamblea Nacional Constituyente de la cual comenzaron a hablar los medios de comunicación, y la cual era la propuesta original de las FARC como mecanismo de implementación de los acuerdos. Sin embargo, hay que tener en cuenta tres realidades, que de no ser resueltas harían de cualquier otra iniciativa un fracaso más.

Por un lado, es insuficiente adelantar un proceso de paz únicamente con las FARC, y no adelantar un diálogo efectivo con los otros grupos armados que también se disputan el control territorial como el ELN, diálogos que además podrían aumentar la opinión a favor de Santos. Por otro lado, la clase dominante debe resolver su disputa interna, cuestión que no será muy difícil en tanto que la tradición de sus facciones es la de negociar y pactar fácilmente la repartición del poder.

Finalmente, y tal vez la cuestión más difícil de encarar, sea la de transformar la mentalidad de una sociedad enferma por la misma guerra en la que vive, en la que además se deposita la responsabilidad de decidir el futuro de 45 millones de habitantes. No sólo es preocupante el 50.21% que votó en contra de los acuerdos, sino también el 60% que no acudió a votar.

No sólo es preocupante el 50.21%que votó en contra de los acuerdos, sino también el 60% que no acudió a votar.

Experiencias como esta ratifican como diría Bolívar que ‘’un pueblo ignorante es el instrumento ciego de su propia destrucción’’ y el domingo pasado pareciera haberse demostrado.

* Alumna de la Maestría en Estudios Sociales Latinoamericanos, vmoralesc@unal.edu.co

 

 

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