MODESTO EMILIO GUERRERO*

Las causas de la desestabilización en Venezuela. La presión de los Estados Unidos y la campaña internacional. Las nuevas formas de acción violenta de la derecha. Quiénes son Leopoldo López, Antonio Ledezma y María Corina Machado. La crisis interna del chavismo, las Fuerzas Armadas y el equilibrio de gobernabilidad de Nicolás Maduro. Las posibles salidas.

La coyuntura venezolana está cruzada por dos parámetros indispensables: una redoblada presión del gobierno norteamericano para desplazar del poder a Nicolás Maduro, y la crisis existencial del chavismo como movimiento y gobierno, iniciada alrededor de 2010 y acelerada por la muerte del líder bolivariano en marzo de 2013.
Ese cruce tensional se expresa de varias maneras: desquiciamiento del sistema de distribución comercial organizado por los monopolios del comercio importador, campaña internacional, pronunciamientos de gobiernos, entidades internacionales y personalidades contra el proceso venezolano -entre ellos 50 denuncias en la Cámaras Baja de EEUU entre diciembre y febrero últimos-, dos denuncias en el parlamento argentino y cinco en el ParlaSur, la visita de Sebastián Piñera y otros ex presidentes latinoamericanos al dirigente opositor preso, Leopoldo López, varias solicitudes de renuncia presidencial en la Asamblea Nacional, evasión masiva de capitales (la más alta del mundo desde 2012, según la CEPAL), especulación con el dólar.

[La] presión enemiga se potencia, en el mismo tiempo/espacio, con una seria crisis interna del chavismo

Esta presión enemiga se potencia, en el mismo tiempo/espacio, con una seria crisis interna del chavismo. La expulsión de calificadas figuras históricas, y el alejamiento de cientos de miles de votos chavistas entre 2013 y 2015, y de decenas de miles de militantes del PSUV.

El reequilibrio de la gobernabilidad de Maduro y la estabilidad social están comprometidas desde que la oposición de derecha decidió pasar a tipos de acción violenta próximas a las de una guerra civil y la aparición de un sujeto fascista en el país. Leopoldo López, Antonio Ledezma o María Corina Machado son sus personificaciones actuales.

Esta nueva fase explica el uso de expresiones como “La Salida”, “El Atajo”, “Acuerdo para la Transición”, nombres utilizados desde enero de 2014 para acudir a las “guarimbas” (barricadas), aplicando técnicas de guerra civil y acciones terroristas, en lo que se conoce como guerras de baja intensidad o cuarta generación en la reciente geopolítica.

La oposición de derecha decidió pasar a tipos de acción violenta próximas a las de una guerra civil y la aparición de un sujeto fascista en el país

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En menos de tres meses de 2014, se registraron 43 personas asesinadas en las calles de cinco ciudades. Sólo 7 pertenecían a la oposición, el resto eran chavistas y no militantes. Alrededor de 180 edificios, plazas y alcantarillas fueron incendiadas entre tres capitales. Esta “guerra permanente” continuó en 2015 con el intento golpista frustrado de mediados de febrero, acompañado de una veintena de acciones violentas en cuatro ciudades. Continuará con nuevas acciones tanto o más violentas.

La oposición y el Departamento de Estado parten de los siguientes datos de la realidad: la gobernabilidad es baja, el desabastecimiento y las colas por casi un año produjeron angustia social, el movimiento bolivariano está debilitado, los gobiernos progresistas se fragilizan, y los bajos precios del petróleo reducen la capacidad social del chavismo.

O se completa el proceso transformador revolucionario […] o el proceso retrocederá a dos posibles escenarios de derrota: una ‘socialdemocratización’ institucional mediante un pacto con la burguesía ‘no violenta’ […] o una tercera opción: la ‘sandinistización’, es decir, una terrible derrota electoral de efectos demoledores en Venezuela y América Latina

Uno de los signos más preocupantes es la nueva fisura en las Fuerzas Armadas Nacionales Bolivarianas (FANB). Siete oficiales fueron apresados en febrero, pero los conjurados podrían ser docenas. Desde 2003 se desconocía esta escala de participación militar. A partir de ese año, las FANB fueron transformadas mediante cambios legislativos y la introducción de prácticas sociales, políticas y académicas, cuyo resultado fue una des-corporativización relativa del aparato militar a favor de lo que Hugo Chávez definió como “una fuerza cívico-militar”. La politización masiva, la Universidad de las FFAA (UNEFA), las asambleas de trabajadores o pobladores dentro de los cuarteles y una nueva cultura militar, franquearon algunas murallas conservadoras, sin que se haya modificado por completo su naturaleza corporativa. Esto explica dos fenómenos: las FANB siguen siendo una fuente de boliburgueses y ocupa la mayor cantidad de cargos en la industria estatal y en la diplomacia.
El gobierno de Maduro y el movimiento bolivariano que lo sostiene, están sometidos a presiones decisivas externas, internas y propias, que imponen una definición de su destino.

O se completa el proceso transformador revolucionario iniciado hace 15 años, apoyado en las Comunas, los Consejos Populares, los organismos del Control Obrero, el movimiento de profesionales de clase media, los medios comunitarios, los sindicatos clasistas del campo y la ciudad, para transitar al socialismo con el Programa de la Patria/Golpe de Timón, o el proceso retrocederá a dos posibles escenarios de derrota: una “socialdemocratización” institucional mediante un pacto con la burguesía “no violenta” que cambie el carácter de clase del gobierno y devuelva paulatinamente las conquistas, o una tercera opción: la “sandinistización”, es decir, una terrible derrota electoral de efectos demoledores en Venezuela y América Latina.

 

* Periodista y escritor

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